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Poema desesperado

Ay amor cuánto dueles en la memoria
y ningún archivo es más pesado que el tuyo.

Me ato a la almohada
porque solo cerrando los ojos puedo verte de nuevo,
besarte otra vez y tocarte mil años.

Sigo sin despertar,
sigo sin detenerme en otra casa,
porque mi casa todavía no abre la puerta para huir.
Es la casa encantada,
no tiene más pasado,
ni tiene más futuro,
se detuvo en el tiempo.

Entonces me pregunto ¿hay algo más largo que el silencio?

No szerelmem, ven solo ven.

Pasado

Pasado déjame en paz
Camino y tropiezo contigo
Solo quiero quedarme con un poco de ti
Al resto quiero consumarlo a fuego lento y verlo desaparecer
Ser otra en cada día porque ser la misma es una carga con la que no puedo
Mi cuerpo se convierte en sal cuando miro hacia atrás
El desarraigo es anormal y vivir con él es mi castigo, pero otro forma de existencia sería una calle más oscura y angosta
No tengo a dónde ir, nunca he tenido a dónde ir
No sé a dónde llegar, nunca lo he sabido.
No me pertenezco ni a mí misma, quizá a mi tiempo, al más efímero de todos.
Nadie me puede salvar
El presente es mi único paraíso y mi único infierno.

Dame fuego aquel de lo nuevo, luego, hazte a un lado, que contigo no veo...

Minimalist poetry

Absurdity is in your pants
blitz after blitz

Your smile is my perfect Swedish state...

Pérdida

Mañana yo te habré perdido, pero tu habrás perdido algo peor, tu lenguaje.

Diéresis

Esa diéresis en tus labios que me tilda la noche entera

Libros y tiempos

Uno no se encuentra con ciertos libros en ciertas épocas por absoluta casualidad, se llega a ellos presintiéndolos, casi invocándolos aun cuando no se sepa su nombre, aun cuando no se sepa cómo será el tropiezo. En ese momento uno establece una relación con él como si fuera un cuerpo a dinamitar, una extraña fusión, caleidoscópica, silvestre, brutal...

Mordida

Cuando se veían era un desarme nuclear frustrado. La única forma de encuentro posible era la explosión, con todos los átomos volando como moscas en la húmedad, con la piel a medio morder, con un lenguaje de deliciosa tortura. Sobrevivían a su tiempo. Entre siglo y siglo, las citas solo podían ser cada vez más intensas...